Lovemarks; un verdadero sentimiento

La mayor fuerza que mueve a los seres humanos se llama amor. Con él, muchos de nosotros hemos emprendido nuevos proyectos, nuevas conexiones humanas, nuevas formas de ver el mundo, y hasta hemos encontrado la persona que tanto hemos buscado.

El amor es eso que toca fibras internas. Aquello que no vemos pero que percibimos con agudeza a través de nuestros sentidos. Aquella sensación que nos impulsa a crear momentos de verdad y experiencias que cada uno de nosotros recordaremos con gusto.

Una lovemark siempre encuentra la forma de conectar con su segmento de mercado. Investigar profundamente el modo en que las interacciones se dan es su primacía. Acto seguido, aplican elementos básicos de convivencia que hacen que sus clientes aprecien un enlace profundo y un gusto de entrar a por las puertas de la compañía.

Amor, amor, amor… en promedio, cada día, esta palabra es mencionada 1.200 millones de veces. En la mayoría de los casos, es citada en contextos de relaciones de pareja. Para muchos, es quizá un tema normal, pero, algunas compañías han sabido aprovechar el impacto que causa este vocablo entre la población en general.

Las perspectivas de las personas son heterogéneas. En general, buscan premisas básicas que ensalzan su día a día y funcionan como un “motor”. Abundancia, poder, dinero, salud, estabilidad, paz, tranquilidad, entre otras, son algunas de ellas. Dentro de cada proposición mencionada, las empresas han encontrado el canal perfecto para transmitir su promesa de valor y canalizar emociones; de este modo, han creado comunidades que funcionan como “evangelizadores” de marca.

Detrás de cada estrategia para conquistar clientes hay un común denominador: AMOR. Dentro de cada plan de fidelización y retención, existe un deber moral y empresarial que se adapta justamente a lo que el mercado pide a gritos: ENAMORAR. Encantar y seducir las mentes es algo que muchos predicen, pero en realidad, pocos llegan a la realidad.

El amor es un sentimiento muy bello que hace cambiar hasta el individuo con el corazón más duro. Cada filamento emocional es una oportunidad de generar engagement, lo que en el largo plazo, se traduce en relaciones comerciales duraderas. Una lovemark encuentra la manera precisa para quedarse en el corazón de las personas, y no por un momento; lo hace con el fin de ser la opción de preferencia; lo que en palabras “castas” le llamamos matrimonio.

Fuente: Roastbrief.

admin
No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.